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Parroquia Sagrado Corazón de Jesús
University Gardens
Calle Oxford 251,
University Gardens,
San Juan, Puerto Rico 00927
(787) 765-4798

P. Antonio Hiciano Jiménez, CM., Párroco
P. Anulfo del Rosario, CM., Vicario
LECTURAS DE HOY



Domingo XVI del Tiempo Ordinario
21 de julio de 2024




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Lectura del Profeta Jeremías 23, 1-6

¡Ay de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño! - oráculo del Señor -.

Por tanto, esto dice el Señor, Dios de Israel a los pastores que pastorean a mi pueblo:
«Vosotros dispersasteis mis ovejas y las dejasteis ir sin preocuparos de ellas. Así que voy a pediros cuentas por la maldad de vuestras acciones - oráculo del Señor -.

Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten, y ya no temerán ni se espantarán. Ninguna se perderá - oráculo del Señor -».

Mirad que llegan días - oráculo del Señor - en que daré a David un vástago legítimo: reinará como monarca prudente, con justicia y derecho en la tierra.

En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro.

Y le pondrán este nombre: El-Señor-nuestra-justicia».







Sal. 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R: El Señor es mi pastor, nada me falta


El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R
.






Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2, 13-18


Hermanos:
Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.

Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad.

Él ha abolido la ley con sus mandamientos y decretos, para crear, de los dos, en sí mismo, un único hombre nuevo, haciendo las paces. Reconcilió con Dios a los dos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al hostilidad.

Vino a anunciar la paz: paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre por medio de él en un mismo Espíritu.








Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.










Domingo 21 de Julio 2024
XVIª Semana Ordinaria B
Textos Bíblicos: L1 Jeremías 23,1-6; Sal 22; L2 Efesios 2,13-18

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,30-34

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Reflexiones. –

Hoy Marcos nos cuenta que vuelven y le explican todo lo que habían hecho y enseñado. El breve fragmento que leemos está lleno de trabajo, y eso ya nos da una pista de lo que nos quiere transmitir. Jesús intenta llevar a sus discípulos a descansar, pero les resulta imposible.

Marcos insiste mucho en esto; dos veces nos dice que había tanta gente buscando a Jesús que no tenían tiempo ni para comer. Los cristianos nos hemos de sentir llamados con urgencia a manifestar nuestra fe y a compartirla; a ofrecerla a quienes nos quieran escuchar. Hay mucho que hacer.
La multitud que corre para llegar donde Jesús iba es expresión de un deseo, de un anhelo profundo de felicidad que la vida que tenían no les colmaba. Pero no nos engañemos, eso no significa que toda la gente comprendiese a Jesús ni que quisiesen seguirlo ni obedecer su mandamiento.

La gente, en el evangelio de Marcos, busca a Jesús, pero no lo acaba de aceptar.
Algo parecido se vive en nuestro tiempo. Muchos tenemos la impresión de que la sociedad no va por buen camino, que se podrían hacer muchas más cosas, o hacerlas de otra manera. Nos sentimos indignados ante muchas noticias que nos muestran el egoísmo de unos cuantos ricos y poderosos, pero no hacemos llamadas radicales a abandonar nuestro propia avaricia. Por eso, vemos que las multitudes corren detrás de salvaciones efímeras, detrás de triunfos futbolísticos, de colores de camisetas, de comodidades que prometen una felicidad vacía… Hoy en día la gente también corre, cada vez más deprisa, pero no sabe muy bien dónde va.

El final del evangelio de hoy nos deja otra perla para saboreas: Jesús los ve y se compadece de ellos. También sucede hoy, Jesús nos ve ir de aquí para allá, buscando dónde descansar nuestra alma cansada, y se le llenan las entrañas de misericordia por nosotros. Jesús tiene mucho que enseñarnos, si queremos sentarnos a escucharlo. Y todo lo que nos dirá parte de su corazón misericordioso que nos mira y nos ama.

Los cristianos estamos invitados hoy a hacer como Jesús, a mirar a la gente de nuestro alrededor con ojos de misericordia, compadecernos de todos los que buscan y no saben qué ni dónde. Nos vence con frecuencia la tentación de ser jueces, de decirles a los demás que lo hacen todo mal, que no entienden nada, que solo nosotros tenemos la verdad. Nos sentimos superiores cuando decimos a los demás qué han de hacer. Pero nos falta lo más importante: mirarlos con amor, amarlos desde lo profundo de nuestro corazón, como Jesús nos ama a nosotros y a ellos.

ORACIÓN: Que seamos un reflejo del amor y la compasión que Jesús nos enseñó.

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